LICENCIA IMÁGENES

Las imágenes de la web Espacios de Educación Superior referenciadas a esta página han sido realizadas durante el curso 2016 – 17 por el fotógrafo Juan Pablo Santana Dumas, Profesor Técnico de FP del departamento de imagen del IES SIGLO XXI de Leganés, como resultado del proyecto: “Documentación gráfica de los materiales pedagógicos de los fondos de los IES Históricos de la Comunidad de Madrid”.

Este proyecto pudo realizarse gracias a la colaboración de los directores de los IES históricos de la Comunidad de Madrid y la participación de los alumnos del IES SIGLO XXI de Leganés: Álvaro Galán García y Javier Amaro Calleja.

El material resultado de este proyecto puede verse en su totalidad en la dirección https://ieshistoricos.educa2.madrid.org/

Las fotos resultado de este proyecto están licenciadas en Creative Common 

Licencia CC BY-SA (reconocimiento – Compartir igual) 

(https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0/deed.es ) 

La finalidad del proyecto “Documentación gráfica de los materiales pedagógicos de los fondos de los IES Históricos de la Comunidad de Madrid” es ordenar, organizar y difundir por medio de imágenes fotográficas digitales los fondos de materiales pedagógicos de los IES Históricos de Madrid, así como dotar a todas las imágenes de la información necesaria para su interpretación a fin de que puedan ser utilizadas por el profesorado como material didáctico en sus aulas. 

San Isidro, Cardenal Cisneros, Cervantes, Lope de Vega, Isabel la Católica y Ramiro de Maeztu, son los Institutos que tienen la consideración de Históricos. Destacan por su antigüedad, su patrimonio cultural y científico, su legado bibliográfico, así como por las personalidades que en ellos han estudiado o impartido clase.  Para comprender su valor es esencial contextualizar su creación y actividad  cómo realiza Leoncio López-Ocón Investigador del Centro de estudios históricos del CSIC en el siguiente artículo:

“Un proyecto de educación, para un país con construcción”.

En el seno de la sociedad española existe un conjunto de instituciones educativas, que han sido durante más de  siglo y medio singulares lugares de producción y circulación de conocimientos científicos y humanísticos y centros de formación cultural de millares de ciudadanos. Son los institutos de enseñanza media, creados en los inicios del reinado de Isabel II en cada una de las capitales de provincia en las que se organizó territorialmente el Estado liberal, surgido de la crisis del Antiguo Régimen.

Esos centros educativos, diseñados por el progresismo liberal, pero asentados por la acción centralizadora del partido moderado, se configuraron como los centros formativos de las elites que configuraron el Estado español en la época contemporánea, con sus vaivenes políticos y dificultades de estabilización. Uno de sus organizadores, el político y pedagogo Antonio Gil de Zárate, en su obra De la instrucción pública en España,  concibió su función en estos términos: “la segunda enseñanza se dirige a las clases altas y medias, esto es, a las más activas y emprendedoras, a las que se hallan apoderadas de los principales puestos del Estado y de las profesiones que más capacidad requieren; a las que legislan y gobiernan; a las que escriben, inventan, dirigen y dan impulso a la sociedad, conduciéndola por las diferentes vías de la civilización; en suma, a las que son el alma de las naciones, conmueven a los pueblos y causan su felicidad o su desgracia”. La transformación de ese sistema de enseñanzas medias elitistas en uno de masas no tendría lugar hasta muy avanzado el siglo XX, aunque durante los años republicanos se hicieron considerables esfuerzos para incrementar sustancialmente el número de centros de enseñanza secundaria y facilitar el acceso a sus aulas a las jóvenes estudiantes.

A lo largo de su historia esos peculiares centros educativos han acumulado un importante ajuar científico derivado de sucesivas adquisiciones de un variado y heterogéneo corpus de instrumentos y materiales didácticos.

Ya la Ley de Instrucción Pública promulgada en 1857 por el ministro de Fomento Claudio Moyano, del ala moderada del liberalismo, establecía que en los institutos debía de haber “una colección de sólidos y los instrumentos necesarios para la enseñanza de la topografía; los globos, mapas y demás objetos para el estudio de la Geografía y los cuadros sinópticos para la Historia; un Gabinete de Física y un laboratorio químico con los instrumentos imprescindibles; una colección de mineralogía, otra de zoología en la que existan las principales especies y, cuando no, láminas que las representen y, también, un jardín botánico y un herbario”.

Esa pluralidad de objetos ha constituido el germen del patrimonio que se ha ido formando y enriqueciendo en los institutos históricos. En ellos se ha acumulado una relevante cultura material y visual formada por objetos físicos, imágenes y textos en los que se registra el sentido y los significados simbólicos del background educativo de las personas y de los colectivos sociales que han configurado la enseñanza media en este país.

Por diversas razones  ese patrimonio ha empezado a ser tomado en consideración. Nuevos modos de sociabilidad en las instituciones de enseñanza secundaria, como consecuencia de su masificación, han generado una conciencia de compartir una cultura, cuya materialidad ha empezado a ser considerada patrimonio del común y a revelarse como un importante componente de la educación histórica de los ciudadanos. Tras esa toma de conciencia se han emprendido acciones para ponerlo en valor pues la nueva democracia ilustrada estima actualmente bienes que en otro tiempo fueron minusvalorados. En la conservación y estudio de este específico patrimonio histórico-educativo están realizando una meritoria labor diversas asociaciones cívicas y educadores.

Leoncio López-Ocón Investigador del Centro de estudios históricos del CSIC.

Espacios de Educación Superior está dirigido a poner en contacto a las personas e instituciones interesadas en la sociedad del aprendizaje en Iberoamérica y España.