EMPRESAS QUE CAMBIAN EL MUNDO

MARÍA EMILIA CORREA

Las empresas, como todas las organizaciones, aprenden y enseñan. Pueden aprender a ser respetuosas con el medio ambiente o promotoras de la diversidad, y pueden enseñar a crear empleo de calidad, o a tener impacto en las comunidades que las soportan. En este caso son las empresas a las que se refiere este artículo, empresas B. 

El rol del sector privado frente a la inclusión de poblaciones vulnerables se está redefiniendo. Los desafíos sociales, como reducir la pobreza o lograr la inclusión de jóvenes y mujeres, eran considerados asuntos para gobiernos o fundaciones. Hoy son el corazón del negocio para cientos de empresarios que usan las herramientas del mercado para ofrecer soluciones a los problemas sociales. 
No se trata solamente de las prácticas tradicionales llamadas de “responsabilidad social”, sino de actividades que son centrales al éxito de los negocios. Son empresas que trabajan para construir resiliencia en los ecosistemas y comunidades, mitigar las emisiones de CO2, ofrecer soluciones alternativas de energía y agua, promover el cambio cultural hacia la producción y consumo sostenibles, y ofrecer productos más saludables de consumo masivo como alimentos, productos de limpieza y cosméticos.

¿Qué son las Empresas B?

Las Empresas B son una solución para permitir a las empresas generar rentabilidad y solucionar los problemas de la sociedad y de la naturaleza, al mismo tiempo. Esta nueva generación de empresas hace parte de un movimiento global de nuevos actores económicos que están avanzando con enfoques empresariales radicalmente innovadores. 

Las Empresas B son muy diversas. Vienen en todas las formas y tamaños, desde microempresarios y trabajadores independientes hasta multinacionales. 

Las Empresas B tienen 4 características distintivas:

  1. Propósito: Sus accionistas se comprometen legalmente a crear un impacto positivo en la sociedad y el medio ambiente y a asumir la gestión de impactos sociales y ambientales con el mismo rigor que los financieros;
  2. Nueva identidad legal: Los accionistas extienden el deber fiduciario para incluir intereses no financieros;
  3. Certificación externa: Los accionistas se comprometen a operar con los más altos estándares de gestión y transparencia y a aprobar una evaluación externa frente a parámetros globales robustos y reconocidos;
  4. Declaración de Interdependencia: Las Empresas B son parte de una comunidad global de empresarios que comparte la visión de contribuir a una economía regenerativa e inclusiva

Este nuevo tipo de empresas fue creado en los Estados Unidos en 2007 por B Lab (www.bcorporation.net). En 2022 hay más de 4000 Empresas B Certificadas en el mundo, y más de 50.000 que han usado las herramientas B para mejorar su gestión social y ambiental. Operan en 150 industrias, en 75 países, y son empresas muy diversas, desde unipersonales hasta multinacionales. En América Latina este tipo de empresa es promovido por Sistema B desde 2012 (www.sistemab.org).

La necesidad de inclusión en América Latina

Las actividades económicas que desarrollan poblaciones más vulnerables, en su mayoría mujeres y jóvenes, se basan en empleos precarios, trabajos de baja productividad y actividades informales en el sector de servicios. Las empresas tienen un papel clave para construir economías inclusivas creando oportunidades para personas de todos los orígenes y experiencias de vivir con dignidad, mantenerse a ellos mismos y a sus familias, y contribuir a la comunidad. 

La experiencia de las Empresas B latinoamericanas frente a la inclusión de mujeres y jóvenes ofrece tres caminos de acción:

  • 1. Negocios diseñados para generar inclusión: empresas con ánimo de lucro creadas para ofrecer inclusión económica a poblaciones vulnerables como elemento central del negocio.
  • 2. Empresas que consideran la inclusión de personas en condición de vulnerabilidad a lo largo de toda su cadena de valor: contratación, capacitación, relación con proveedores, diseño de productos y marketing, en la propiedad y gobernanza de las empresas
  • 3. Empresarios que participan activamente para construir políticas publicas y promover la inclusión en el mercado.

1. Negocios diseñados para generar inclusión

Las Empresas B demuestran que en América Latina hay empresas con fines de lucro y de impacto (for profit and for impact). Actúan en el mercado con la inclusión de mujeres y jóvenes como objetivo central de negocio. Son “empresas con propósito”, que se consideran exitosas cuando logran mejorar las condiciones de poblaciones vulnerables de forma financieramente viable y en el giro normal de negocios.

Es el caso de empresas como ActitudLab en Chile, empresa creada para dar oportunidades a los NINIS. 

Terrium en Chile, empresa diseñada para ofrecer primer empleo en condiciones adecuadas a las necesidades de mujeres.

Paloma & Angostura, una empresa creada en Colombia para enfrentar las necesidades de reinserción de personas afectadas por la guerra y la violencia. Da empleo, entre otros, a las costureras que trabajaban con paramilitares, los combatientes más crueles de la guerra.

Mujeres del Pacífico, una empresa creada en Chile en 2013 con la misión de empoderar a las mujeres y ha acompañado a más de 30.000 mujeres en cuatro países.

Las empresas diseñadas para la inclusión tienen cuatro características:

  1. Las actividades de inclusión van más allá de las exigencias legales y hacen parte integral del negocio
  2. Las actividades de inclusión tienen horizonte de largo plazo
  3. Las actividades de inclusión comprometen recursos
  4. Las actividades de inclusión hacen parte de los sistemas, rutinas y estructuras de la empresa

El caso de Pixza, “un programa de inclusión social disfrazado de pizzería”

Motivado por romper el ciclo de la pobreza en su nativo México, el emprendedor Alejandro Souza decidió trabajar con jóvenes en ‘abandono social’. En 2015 abrió Pixza, un restaurante que vende rebanadas de pizza de maíz.

Pixza innova en su producto, su modelo de negocio, y su programa de empoderamiento social. Como pizzería, su propuesta de valor es una experiencia culinaria única, la primera y única pizza de maíz azul del mundo hecha con ingredientes 100% mexicanos.

Como plataforma de empoderamiento social, Pixza busca lograr la reinserción productiva de jóvenes entre 18 y 25 años que han pasado tiempo en las calles, eran adictos a las drogas, fueron abandonados por sus familias a una edad temprana, no tienen educación formal, son migrantes, o han pasado tiempo en la cárcel. Pixza ofrece empleo, capacitación y habilidades para la vida.

Para Souza, así como para muchos emprendedores en América Latina, no es suficiente encontrar una nueva forma de hacer pizza y lograr un negocio viable. Ellos quieren ser parte de la construcción de una sociedad mas igualitaria, con oportunidades para todos. https://pixza.mx/

2. Empresas B que consideran la inclusión de personas en condición de vulnerabilidad a lo largo de toda su cadena de valor

Algunas Empresas B consideran la inclusión de jóvenes y mujeres como parte de las buenas prácticas que promueve la Evaluación B, pero no como su objetivo central de negocio. Por ejemplo, Crepes&Waffles en Colombia, que no fue creada con ese propósito, pero en el curso del tiempo ha integrado el apoyo intencional a madres cabeza de familia como parte central de u negocio y su identidad.

Mas del 70% de las Empresas B en América Latina tienen practicas de inclusión laboral a lo largo de su cadena de valor. A pesar de ser en su mayoría pequeñas y medianas empresas (PYMEs), las Empresas B de la región tienen prácticas como:

  1. Dar empleo a mujeres mayores
  2. Contratar y promover mujeres
  3. Ofrecer equidad salarial entre hombres y mujeres
  4. Ofrecer pasantías y apoyos para jóvenes y mujeres
  5. Dar empleo a jóvenes en situación de calle
  6. Ofrecer primer empleo y pasantías a jóvenes y mujeres
  7. Dar empleo a personas con capacidades diferente
  8. Contratar proveedores en situación de vulnerabilidad
  9. Políticas de paternidad

3. Empresarios que participan activamente para construir políticas publicas y promover la inclusión en el mercado

El impacto colectivo es la idea de que para crear soluciones duraderas a los problemas sociales a gran escala, los actores de los sectores privado, público y social deben coordinar sus esfuerzos y trabajar juntos en torno a una misión claramente definida.

La complejidad y la escala de los desafíos recogidos por los Objetivos de Desarrollo Sostenible hacen evidente la necesidad de procesos de acción colectiva. Ningunos de los actores es capaz de lograr por si solo las soluciones que el mundo necesita. Se requiere que muchas partes interesadas diversas aprendan juntas y luego cooperen, incluso cuando los incentivos e intereses vayan en dirección contraria.

La invitación a la acción

El desafío de la economía inclusiva es un llamado a la acción para todas las empresas.

Un salario digno para todos los trabajadores. Directorios con la misma mezcla de personas que el piso de la fábrica. Negocios que funcionan para todos. Una economía inclusiva que crea oportunidades, para que las personas de todos los orígenes y experiencias vivan con dignidad, se mantengan a sí mismas y a sus familias y contribuyan a sus comunidades.

Podemos cambiar para que los mercados ofrezcan las soluciones de escala que exigen los desafíos del siglo XXI.

MARÍA EMILIA CORREA

Todos podemos ser actores en la construcción de la sociedad donde queremos vivir: en cada una de nuestras decisiones económicas tenemos la oportunidad y el privilegio de decidir cómo comprar y qué consumir; podemos ofrecer empleos donde las personas encuentren sentido y orgullo, y no solo salario; podemos enseñar que el mercado puede ser una plataforma de encuentro –donde los ciudadanos pueden actuar en consistencia con valores– y no solo un espacio de intercambio de bienes por precios. Podemos cambiar para que los mercados ofrezcan las soluciones de escala que exigen los desafíos del siglo XXI.


María Emilia Correa es cofundadora de Sistema B. Miembro del directorio de Colbún, Córpora y Explora en Chile y de Fundación Bancolombia y Fundación Gaia en Colombia. Consejera de ComunidadMujer desde 2017. 

En Twitter: @me_correa

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